Ayer cené a oscuras. Mola. Con la simple luz del reflejo del vecindario puedes ver la forma de la salsa de tomate o el tamaño del trozo de salchicha, hecha o poco hecha, que anda por tu plato.
Jeje fue divertido, mi hermana ponía la música, él el silencio y yo la vista. Un placer para los sentidos el estar a veces en nuestro interior a oscuras con nuestras circunstancias servidas en un menú, para dos mejor.
Por cierto sobra la luz.