Llevo ya septiembre, octubre, noviembre, diciembre -medio mes-, enero -medio mes-, y estos 8 días de febrero. En total 4 meses y 8 días en estas tierras lejanas y tan distintas a Hispania.
Aquí la gente no sale como por allá. La gente hace vidas en sus casas, quizá por las pocas horas de luz que hay. Desde que me fui en diciembre lleva esto nevado, es decir, la friolera de casi dos meses, y los días son más grises, el sol sigue de vacaciones y la gente se refugia en sus trabajos y universidades. Después, apenas hay vida. Los fines de semana sí. Unos -5 grados.
Así que esto es un poco deprimente, ver cuando te levantas la misma estampa que casi todo el día: cielo opaco, blanco-grisáceo y nieve, muchhhhha nieve. A las 5 y media es de noche. Y eso que en diciembre era a las 4.
Es curioso lo protegidos que estamos en nuestros hogares: familia, hermanos, padres, teléfono, amigos, de todo. Y cuando vuelas a otro país, otro idioma, otra cultura, estás solo ante el adversario. Como en un ring de boxeo. Así que ahora después de llevar un par de puñetazos en la ceja, Toro Salvaje se levantará rindiendo honor a todos vosotros. Os echo de menos. Hasta pronto.