Este fin de semana pasado estuve en la capital de Dinamarca. Copenaghue o Kobenhavn -en danés-.
La verdad que me sentí como P. Mtnez. Soria cuando marcha del pueblo a la gran metrópoli. Marchaba de mi querido Odense, ciudad tranquila, pequeñita y mística, a la gran ciudad del país.
Lo más bonito, la famosa sirenita, que te la encuentras en el puerto -nada parecido al de Barcelona o alguno español- en medio de unas rocas, al lado del propio mar jaja. Vamos que no es tan fácil hacerse una foto con ella. Pero qué guapa era...
Me alojé con varios amigos más en el Hostel Jorgensen, idóneo para estudiantes, ya que era bastante barato -unos 20 euros por noche- e incluía un buen desayuno con bufet libre. Aunque eso sí, las camas eran unas buenas literas tipo tren-cama.
En resumen; una ciudad bonita, llena de parques verdes con bicis, mezcla de gran ciudad con edificios llenos de publicidad pero también con un toque rústico, donde resalta un barrio de casitas del Siglo XVII, creo; y una gran y bello paseo lleno de canales con las típicas casitas rojas y amarillas bajitas danesas.
La noche danesa, perrea, perrea.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario