jueves, 29 de octubre de 2009

Odense: la peluquería

Una promesa es una promesa, y como buen "hombrecito de palabra" la tenía que cumplir. Y no era otra cosa que cortarme el pelo. La ovejita iba a ser trasquilada.
Y así fue.
Mi madre me dijo que me tenía que cortar el pelo. Era una obligación y ayer lo hice. Fui a una peluquería danesa.
No son muy diferentes a las spanish. Esta era para caballeretes y simplemente era un cuarto con un gran cristal -a fuera ponía los precios, para los chavales 120kr=15 euros, no está nada mal, no-. Dentro de él lo de las peluquerías para hombres. Un par de asientos, maquinillas -machines-, tijeras, peines...
Me lo cortó el hijo del dueño, yo creo que tendría mi edad. Y el dueño a un amigo que venía conmigo. Más o menos le dije que lo quería "short" y la parte de atrás, con gestos, con "machine". Y no lo hizo nada mal, no. Después de un riguroso silencio me preguntó si me gustaba el país, que cuanto llevaba, si me gustaban las danesas...jeje.
Qué jugón. Y seguía cortando concentrado el pelo. Es curioso que ahora, gente de mi edad conduce coches, corta pelos, trabaja... Qué vertigo.
Tendría mis mismos años. Y los dos ya sin saberlo hombres.
Al final el padre nos dio un ticket que era como un cartón con 10 números equivalentes a 10 cortes de pelo. El último sería gratis.
"It's very good". Ahora tengo que mandar una foto de mi cabellera.

3 comentarios:

Sandra Escribano Calvo dijo...

Hola hola
Cuelga una foto de tu corte de pelo en plan novedad odensetana.
No sé lo que estás viviendo pero parece algo impresionante.
Espero que te sigas divirtiendo.
Besicos

Luisjateropoulos dijo...

jaja. tampoco es tanto eh sandra! es una ciudad! jaja.

Sandra Escribano Calvo dijo...

pero una ciudad extraña, con gente extraña, que hablan extraño,... todo parece muy extraño.
Besicos