sábado, 12 de junio de 2010

Y de pronto se dieron cuenta que ya no tenían nada que decirse, nada que contarse. Ya no se importaban. El olvido enterró su historia. Un fragmento en blanco y negro sin final. Quizá cuando vuelva Mozart la acabe. Distintos acordes, personas... Ya no tenían nada que decirse.

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