lunes, 19 de abril de 2010

Primera entrega: Cracovia. Krakow.

Ayer después de un viaje de trenes repletos de personitas -alguno tipo la India- llegué a JOdense -permítaseme la expresión- procedente de Krakow. La ciudad polaca, con un centro Patrimonio de la Humanidad, destaca por su plaza mayor donde despidieron a su presidente fallecido con un concierto de música.
Es "archiconocida" la catolicidad de este país, y en la estación de tren, tras el mostrador de una taquilla, había un crucifijo y una foto del anterior papa Juan Pablo II (Jan Pawel II).
Sin embargo, el país polaco esos días ceñido en sus banderas rojas y blancas a media asta, aún tiene mucho que crecer, ya que se veían bastantes desigualdades sociales y maleantes, alguno que otro.
A unos pocos kilómetros de la segunda ciudad más importante de Polonia, se encuentra el campo de concentración Auschwitz. Al estar ahí me dio la sensación de estar pisando las páginas de la historia. Quién sabe lo que pasó entre esos pasillos, esas paredes, esas celdas, esos barracones... Es curioso que a tan solo unos pocos metros hay un cartel que pone "fast food" y viviendas donde un pueblecito pequeño hace vida normal. ¿Y tú dónde vives? En Auschwitz.

Hoy tocó clase de Maya, un "workshop" individual con el profesor René.
Mañana más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A pesar de lo de fast food creo que se respeta totalmente lo que ocurrio alli. Ademas lo dejan abierto al publico, sin demasiado control. En espanya cobrarian entrada. Me gusto mucho como lo mantienen.

El pueblo estaba antes que el campo de concentracion